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Millennials, camisetas y otras yerbas

Por Claudio Amitrano | LinkedIN

Cada vez con mayor frecuencia, en mi rol de consultor; oigo la siguiente frase: “Necesito gente que se ponga la camiseta de la Empresa” O la consabida. “Estas generaciones nuevas no saben echar raíces…”

Es cierto que nos enfrentamos a “nuevos aires”.

Claro… muchos de nosotros provenimos de los tiempos en los que “Ponerse la camiseta”, debía estar en el ADN de un buen empleado. Tiempos en los que la rotación era mala palabra… y en los que era meritorio quedarse mucho tiempo en una Empresa…en años y en horas al día…

Sin embargo, vamos a coincidir de que eran requerimientos unilaterales. Donde todo el esfuerzo solía provenir del mismo lado… Es decir… nos pedían que nos pusiéramos la camiseta a cambio del inconmensurable valor de “pertenecer”.

Hoy, gracias a los queridos millennials, se invirtió la carga de la prueba (como dicen los abogados). Hoy ya en la entrevista de selección (aún antes de contarnos qué serán capaces de hacer por nosotros); están preguntándonos acerca de las posibilidades de progreso del puesto de trabajo; los beneficios, el horario flexible, la capacitación, la fruta en el desayuno provista por la Compañía y la cantidad de días de “home working” que pensamos ofrecerles.

Están sentados frente a nosotros (los otrora poderosos “exigidores” de camiseta) hablando de “equilibrio entre vida personal y laboral“… Mirando todo el tiempo el celular, por trabajo y por placer, a todas horas y en cualquier lugar…

De algún modo, nos están diciendo (sin saberlo, obviamente); “yo me pongo tu camiseta si vos te ponés la mía“. “Yo te guardo un lugar en esa camiseta (que son mi familia, mis proyectos personales, mis gustos, mis intereses y mi descanso) para que seas mi “sponsor” mientras me convenzas de que vas a cuidar todo eso. Pero la camiseta gratis… nevermore.”

Por eso, hoy las mejores empresas son aquellas que han realizado más esfuerzos en “retener gente” que en “conseguir personal”. Las que se dieron cuenta (tarde pero seguro) que la generación de la incondicionalidad, se está por jubilar de un momento al otro. Las Empresas que entendieron que las horas no se miden por cantidad sino por productividad.

Cuando los Millennials entraron al mercado laboral, lo hicieron con el mismo desparpajo que nuestros hijos dejaron de aceptar el “no porque no” o el “porque yo lo digo”. Lo hicieron de tal modo que tenemos más miedo nosotros de que “se nos vayan”, que el que ellos tienen de perder sus empleos.

Son más insolentes, más seguros, más inmortales, más abandónicos… por ende, más libres…

Ellos son, muy probablemente, lo que nosotros quisimos ser y no nos atrevimos. Ellos se van de los lugares donde no fluyen; renuncian sin miedo a lo mal que quede esto en el CV. Ellos van por la vida sin el terrible peso de querer “quedar bien”. Ellos se animaron a escapar del maltrato laboral, que generaciones anteriores habían asumido como parte del juego.

Cuando se acomoden las sandías del camión de las relaciones laborales; quedará un sano equilibrio, entre lo que hoy nos escandaliza y lo que antes nos agobiaba.

Mientras tanto, la industria farmacéutica seguirá desarrollando medicamentos para las gastritis de los Dueños y Gerentes; cuando deban responder los planteos de las nuevas generaciones.

Lo cierto es que en esta nueva ley del gallinero… la de arriba… empezó a usar pañales…

3 respuestas en “Millennials, camisetas y otras yerbas”

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