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Jaime Maristany, carácter y laboriosidad

Por Gustavo Aquino

1936, Barcelona – 2021, Buenos Aires

Jaime Maristany, abogado; artista plástico; escritor y editor comienza desde muy joven a trabajar. En 1953, contando apenas con 17 años, ingresa como cadete en el Instituto Argentino de Dirigentes de Personal, el fundacional IADP. Desde tan temprano estará ligada su historia personal a la de los recursos humanos en la Argentina siendo por trayectoria empresarial y académica, así como por su producción bibliográfica, uno de los “padres fundadores” de la función en el país.

A continuación trascribimos el relato que nos hiciera en primera persona de su experiencia en Union Carbide y sus prolegómenos:

“Después de recibirme de abogado entré a un estudio jurídico luego hice un corto pasaje por la política hasta que finalmente fui a ver al Director Administrativo de Shell quien me dijo que tenía un puesto para un abogado en Relaciones Industriales. Algo sabía yo de que se trataba esa cosa extraña para la época, porque mi primer trabajo había sido como cadete en la Asociación (el IADP) que nucleaba a los profesionales en el tema.

Mi entrenamiento en Shell empezó por hacer un viaje de cuatro días a Comodoro Rivadavia en el “Cazador” uno de los dos buques “grandes” del momento. Después estuve en Km.27, un pueblo que había hecho Shell. En esos meses aprendí el oficio de ser un hombre de recursos humanos en un lugar alejado donde había que proveer hasta los ataúdes.

Tras un breve paso por Carmen de Patagones fui a Refinería, donde estuve liquidando jornales y como ayudante general de la oficina de personal. Luego me transfirieron al Comité de Buques Tanques, reunión de las empresas privadas dedicadas al transporte de petróleo donde firmé treinta y tres convenios colectivos. Aprendí mucho y esto hizo que me designaran como Jefe de Personal de Planta Sola, donde se hacían los aceites y luego como asistente en remuneraciones. Recién había llegado la School of Personnel Administration (era 1959) que se había desarrollado en Inglaterra y que ordenaba todo lo que son ahora las técnicas de Recursos Humanos. Y esto hizo que aprendiera mucho en materia de desarrollo y de remuneraciones. Tuve una formación privilegiada.

Después de Shell hice dos experiencias muy distintas y muy ricas. Una en la Ítalo, con el proyecto Soldatti y en Editorial Abril con la familia Civita.

Ingresé a Union Carbide Argentina el 15 de julio de 1970 y sin más que una muy breve introducción tuve que enfrentar tres temas: la situación gremial en la Planta Beccar, la puesta en marcha de las técnicas de Administración de Personal y la organización del área. No tenía secretaria ni Asistente y el Jefe de Personal de la Planta había renunciado porque creyó que él debía ocupar el puesto para el que yo había sido tomado. Estaba solo.  Al área la llamé Relaciones con el Personal y así fue durante veinte años. No creí nunca que las personas fueran recursos aunque esto es lo que se ha impuesto.

Comencé por la selección, luego por la descripción de tareas, la evaluación de tareas, la evaluación de desempeño, la administración de remuneraciones, la encuesta de remuneraciones, los cuadros de reemplazos, el potencial y el plan de capacitación. Al mismo tiempo se ponía en práctica el comedor de fábrica y un sistema médico previo a las obras sociales.

En 1971 organicé la fiesta de fin de año que se hacía por primera vez, en un lugar abierto donde comer un asado, todo el personal con sus familias, ubicado donde quisieran sentarse y con entretenimientos. Esta tarea la tomó luego el Jefe de Relaciones con el Personal de cada fábrica. En otro orden de cosas, Jack impulsó la creación de un Comité de Seguridad Industrial en cada Planta. Los resultados fueron espectaculares. En Becar en 1969 hubo 61 accidentes con tiempo perdido, en 1970, 44 y en 1971, 37. 

En materia de desarrollo se generalizó el curso de educación primaria con el aval del Ministerio de Educación y tomamos los FPA, cursos de formación profesional acelerada del Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET)  para formación en oficios. El examen final lo tomaba el CONET y los que aprobaban entraban en la lista de reemplazos, lo que llevó a una larga discusión con el gremio que finalmente aceptó dejar de lado el principio de antigüedad para las promociones y tomar el principio de capacidad con el aval del Consejo.

En esos años tuve la invalorable ayuda de personas como Marcelo Recio, un excelente hombre y especialista y de Ricardo Royo en la Planta, a quienes se sumarían otros como Luis Morel, Ernesto Marzano y Jorge Mosqueira que inspiraron acciones y operaron con éxito en los cambios.

En 1979 la involucración del personal era tan alta que en una ocasión hubo una demora en la llegada de la materia prima en Jesús María. El personal sabía que no les íbamos a descontar jornales si había que parar porque era nuestra responsabilidad. Sin embargo cuando entraron los camiones a la Planta y se podía seguir la producción hubo un aplauso cerrado de los operarios porque no iban a tener que dejar de producir. Esta anécdota muestra el nivel en que el personal estaba involucrado con la empresa, eso que tanto se busca.

En 1984 terminamos una operación que llevó algunos meses. En las fábricas había un sector de control de calidad. La intención era que el control lo hiciera el grupo de operativos. De esta manera se cerraba el círculo y se concretaban los equipos de trabajo de tipo autónomo. Al mismo tiempo se eliminaba el nivel de supervisores aumentando los jefes de turno de 1 a 4 por turno y disminuyéndolo sucesivamente. Cada jefe tenía entre 40 y 70 personas bajo su supervisión y las fábricas tenían solo tres niveles: Gerente de Planta, Gerentes de Departamento y Jefes de Sección.

La tragedia de Bophal del 3 de diciembre de 1984 comenzó con una pérdida de gas que produjo innumerables muertos y derivó en un take over hostil de Union Carbide. A fines e 1985, Productos Agrícolas fue a manos de Rhone Poulenc y Productos de Consumo fue a manos de Ralston Purina. Se cerró así el proceso de Union Carbide, empresa que pocos años después desaparecería totalmente.”

Jaime fue un fecundo pionero de la profesión de recursos humanos en Argentina. Formó muchos colegas en su equipo y lideró desde la empresa, proyectos con los mejores consultores del país. Fueron tan proverbiales su empuje y su afán de logro como su fuerte carácter.

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Nacido en la Ciudad Condal, hincha del Barcelona, siempre se consideró un inmigrante. Agradecía a su patria de adopción haberle dado carrera, prestigio y una hermosa familia.

A la nostalgia por el terruño se le sumó en los años del retiro la pérdida de Marta, su querida esposa. Para hacerle una gambeta al dolor se abocó a escribir y a matricularse como abogado.

2 respuestas en “Jaime Maristany, carácter y laboriosidad”

Un crack de verdad como dicen ahora.
Estudié la carrera con sus libros. Recuerdo la tapa verde de Evaluación de tareas y Administración de remuneraciones.
Su primera definición de Administración de Personal, define: Administrar es, en su raíz etimológica, cuidar, ayudar otros, en este caso a un grupo de personas que se reúne para desarrollar una actividad….
Gracias Jaime Maristany por su legado. Merecido reconocimiento, Gustavo.

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